Datos biográficos

Modesto Cuixart nació en Barcelona el 2 de noviembre de 1925 en el seno de una familia de médicos y farmacéuticos inmersa en un activo ambiente cultural. Las tertulias con músicos, poetas y pintores eran algo habitual en su casa.  Su padre Joan Cuixart, era médico. Su madre  Maria Tàpies tocaba el piano y tenía un especial don para el dibujo y la pintura que transmitió a su hijo. Modest empezó de muy pequeño a pintar. Tenía tres hermanas, Josefina y Anna Maria, mayores que él, y Maria Rosa, la menor. A menudo escuchaban música en la pianola, leían poesía y su padre y abuelo hacían juegos de magia o jugaban con un pequeño teatrillo de madera que el padre había construido. Estudió en la Escuela Alemana hasta que fue clausurada por el franquismo. Quedó huérfano de padre a los 14 años, su madre, para mantener la familia, cosía sombreros de fantasía para una firma italiana. Inició la carrera de medicina para seguir la tradición familiar, aunque la  abandonó a los dos años para dedicarse a la pintura, su verdadera vocación.

Junto con su primo Antoni Tàpies conocieron a Joan Brossa, Joan Ponç, el filósofo Arnau Puig y a Joan Tharrats con los que en 1948 fundaron la  revista “Dau al Set”, en la que  Cirlot colaboró habitualmente  con sus artículos y poemas. Gracias a una beca  del Instituto Francés viajó junto con su primo Antonio Tapies a París en diciembre de 1950. Allí  conoció a Picasso y a Miró, acudió a la Sorbona y se impregnó del “art autre” de Dubuffet y de Fautrier.

Se trasladó a Lyon donde inició una intensa etapa de experimentación matérica (pirograbado, encáustica , grattage… hasta llegar al dripping). Allí conoce al poeta y galerista  Marcel Michaud  que se interesa vivamente en su obra y le invita a  exponer en su galería, él mismo le presenta al galerista parisino René Drouin  y a partir de entonces se suceden las exposiciones en París y en ciudades de toda Europa.

Se casó con Mariona Goday  y tuvieron tres hijos Marc, Judit y Noemi.  A finales de los 50 realiza sus celebrados dripping de tonos metálicos que se inscriben en su peculiar informalismo matérico.  Elogiado por los más prestigiosos críticos del mundo como verdadero renovador del informalismo a escala internacional, obtiene los premios más codiciados. En 1959, logra en Lausanne la Medalla de Oro del prestigioso Premio Suizo de Pintura Abstracta y el Gran Premio de Pintura de la V Bienal de São Paulo —con nueve magníficas piezas, la mayoría de gran formato— frente a contendientes como su admirado Francis Bacon, Alberto Burri, Karel Appel, o Lucio Fontana (quien obtuvo la medalla de plata en Lausanne), lo que confirma plenamente el magnífico momento que vive el artista.

Es un periodo en el que los éxitos se multiplican, se le solicita en los eventos internacionales más destacados y expone en los principales museos y galerías de numerosos países. Coleccionistas de primer nivel de todo el mundo adquieren sus obras, que se dispersan por muy diversos destinos. Artículos elogiosos de los mejores críticos se publican en revistas internacionales del prestigio de Art Actuel International (Lausanne), Quadrum (Bruselas), Cimaise (París), XXe Siècle (París), Das Kunstwerk (Baden-Baden), Ars Magazine (Nueva York), entre muchas otras. André Bréton piensa en él a la hora de incluir un pintor español en la exposición surrealista internacional E.R.O.S., que organizaba en 1959 junto a Marcel Duchamp para la galería Daniel Cordier.

En los primeros sesenta abandona el informalismo, influido por el pensamiento de Bertold Brecht siente la pulsión de lo humano y del objeto.  Tras las dramáticas muñecas quemadas (Nens sense nom) que simbolizan las víctimas inocentes de la violencia,  inicia una etapa intelectualista de gran originalidad, con rasgos orgánicos, siniestros y eróticos, con la que triunfa en Nueva York, y en la que combina el informalismo matérico con el grafismo en tinta y los colores suaves.

Consternado por la agria controversia suscitada en torno a su última exposición en René Metras con su nueva figuración, se separó y se marchó con su entrañable amigo y mecenas, Ramon de Batlle y su esposa Juanita, a un pueblecito de Girona, Riudellots de la Selva.  En 1974, conoce a Victoria Pujoldevall (con quien tendría a su hijo Joan) y se instalan en Palafrugell en una antigua casa modernista y construye su estudio –laboratorio (diseñado por Marc , su hijo mayor, arquitecto) en el jardín.

La muerte de Ramon de Batlle a consecuencia de un cáncer, provocó en él una reacción muy intensa, abandonó  la pintura una larga temporada y la retomó con obras de un expresionismo terrorífico. Fue un paréntesis en una etapa bohemia marcada por los excesos y por una figuración que en los primeros setenta es fantasmagórica y preciosista y en los ochenta se vuelve estridente en la forma y el cromatismo, criticando la decadencia de la sociedad desde una pintura decadente. La última etapa corresponde a los años 90 y se caracteriza por un retorno a la sobriedad de sus mejores tiempos mediante una introspección en la naturaleza subterránea y atávica que demuestra una gran madurez, técnica y conceptual.

Durante muchos años estuvo luchando para evitar perder la vista debido a una diabetes severa.  Murió el 1 de noviembre de 2007. En Palafrugell hay una plaza en homenaje a al pintor y a sus pinceles, a los que honraba enterrándolos en su jardín cuando ya eran inservibles.

Cuixart pintó durante 75 años movido siempre por un afán de libertad irrenunciable y manteniendo un peculiar equilibrio entre “el seny y la rauxa”, el raciocinio intelectual y el ímpetu mediterráneo. Era una persona  abierta al trato y a trabar sólida amistad con gente de cualquier clase social, desde pescadores a grandes personajes del arte, la sociedad o la política. Hombre de gran cultura en todos los ámbitos, seducía con su carácter afable, su personalidad y su conversación brillante y amena.

Cuixart, poliédrico y contradictorio, adalid de la libertad y el riesgo, invita a reflexionar y a ahondar en su obra. No en vano ha suscitado el elogio encendido de personalidades tan diversas como Marcel Michaud, Juan Eduardo Cirlot, Arnau Puig, Perucho, Santos Torroella, Pierre Restany, Jean Jacques Lerrant,Will Grohmann, Eduardo Westerdahl, Juan Manuel Bonet, Caballero Bonald, Giralt- Miracle, hasta un considerable número de críticos, escritores, pensadores, amén de artistas como Zush/Evru, e incluso ha inspirado poemas (entre otros, de Brossa, Santos Torroella, Cirlot, Foix, Michaud…) y hasta composiciones musicales (Xavier Montsalvatge, Xavier Turull). Todos ellos cautivados por una obra que sin duda merece seguir siendo objeto de atención y estudio crítico por comisarios y especialistas.